Si ves que me echas de menos...

Estoy volviendo a casa después de una cena con mis amigos, sonrío recordando lo que nos hemos reído de todo y de nada y, sin saber exactamente porqué, de repente me acuerdo de ti. He de reconocer que cada vez que apareces por mi mente siento una punzada, me pesa el corazón. Por suerte cada vez esto pasa menos a menudo. A día de hoy te puedo asegurar que soy feliz, que ya te he superado. Mi trabajo me ha costado, un año y 32 días hasta que vi que no volverías.

Sólo quisiera decirte una última cosa: si ves que me echas de menos, llámame. No sé cómo te voy a recibir, pero tú llámame y ya iremos viendo.

Mientras tanto, te deseo como mínimo lo que yo ya tengo.

Atentamente, yo.

El Blog de María Bravo-de Casas
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